LAS PELICULAS
QUE ME MARCARON PARA SIEMPRE
Cuando era adolescente (en los años 50) pude ver en Santiago de Chile algunas películas que provocaban un impacto diferente en el público. Eran películas que llegaban de vez en cuando. No eran filmes con estrellas famosas. Ni siquiera tenían actores. Tampoco tenían decorados. Eran películas DOCUMENTALES que el público seguía con gran interés en las salas de cine (la televisión todavía no llegaba a Chile).
Estos filmes me marcaron para siempre. Provocaron en mi la pasión por el cine documental. Descubrí en ellas que se podía contar historias entretenidas con elementos de la realidad. Historias «no ficcionales» que los espectadores no olvidaban nunca (o que olvidaban menos). Era filmar la «puesta en escena» que está adentro de la vida, sabiendo de antemano que la realidad es también una ilusión. No todos los documentalistas somos «cazadores» de eventos, sino que también somos poetas, que tratamos de encontrar en el tiempo y espacio reales las huellas de la gente, aún las más ínfimas.
Las películas que vi:
THE LIVING DESERT, 1953, Walt Disney
LE MOND DU SILENCE, 1955, Jacques Yves Cousteau y Luis Malle
LE MYSTERE PICASSO, 1956, Henri-Georges Clouzot
NUIT ET BROUILLARD, 1956, Alain Resnais
L’AMERIQUE INSOLITE, 1958, François Reichenbach
EUROPA DI NOTTE, 1959, Alessandro Blasetti
MEIN KAMPF, 1960, Erwin Leiser
MONDO CANE, 1962, Gualterio Jacopetti
MOURIR A MADRID, 1963, Frédéric Rossif