Conversaciones con Patricio Guzmán
Por Jorge Ruffinelli

Filmar lo invisible

Contrastando dos períodos y dos películas, El primer año con La Cruz del Sur, la primera era política, directa y testimonial. En La Cruz del Sur hay una búsqueda estética nueva.


En La Cruz hay una preocupación plástica, un anhelo de retratar la belleza que rodea a los personajes religiosos. En Guatemala la gente que participa en los ritos transmite una especie de magia y había que fotografiarlos desde el lado más estético. Es un elemento complementario del relato. En realidad son dos películas que no se pueden comparar.
-La Cruz del Sur es una película de atmósfera, con poca acción, donde no pasa nada.En cambio El Primer Año muestra los primeros meses eufóricos del gobierno de Allende, cuando una masa de trabajadores y de gente humilde parecía vivir por primera vez una plenitud que no habían experimentado nunca. Había una alegría colectiva, desbordante. Yo quería filmar todo lo que veía, porque me emocionaba profundamente esa realidad,sin separar lo esencial de lo banal. Un tiempo después, en La Batalla de Chile, me di cuenta de que debajo de una primera realidad siempre hay una segunda relidad formada por hechos “invisibles”, que es mucho más rica y difícil de filmar. Esta segunda realidad aparece un poco en La Cruz del Sur, donde yo quería respetar la enorme intimidad, el secreto que hay detrás de los ritos, no interrumpirlos y sobre todo filmarlos antes y después de que empiecen, cuando la gente está limpiando el altar, o cuando están rezando una vez terminada la misa. Entonces es cuando mejor se produce ese momento “invisible”.


¿Podrías referirte a esos hechos invisibles de La Batalla de Chile?


La Batalla de Chile utiliza muchos métodos de filmación. En un primer nivel aprovecha la posibilidad “cronológica” de los mismos acontecimientos, pero utiliza también la filmación “capitulada”, es decir, presenta algunos temas por separado para ofrecer un relato ordenado al espectador.
- En otros casos utilicé el “diálogo de contrarios”, el contrapunto real que había entre la izquierda y la derecha, o los “núcleos”, que eran unos escenarios privilegiados por donde pasaba toda la realidad, como el Parlamento, donde se discutían todos los problemas del país.
-Sin embargo, lo más interesante fue filmar las acciones “invisibles”. Cuando estallaba un conflicto, una huelga por ejemplo, los canales de televisión filmaban todo, pero nadie había filmado el proceso anterior: las reuniones sindicales que dieron origen a la huelga, los problemas que desencadenaron el conflicto y su seguimiento posterior, que eran “invisibles” para los medios convencionales.
En La Cruz del Sur aparecen otros hechos “invisibles”, en algunos ritos. Sin embargo el punto central aquí era fotografiar la atmósfera religiosa, que era bastante ambigua y difusa.


Alguna vez me referiste tus experiencias personales, perceptivas, en la selva nocturna...


Cuando atraviesas ese mundo, mitad moderno y mitad arcaico, comienzas a percibir la energía cultural que hay debajo, que tal vez viene de la época precolombina. Puede que esto sea un lugar común, ya que los cineastas no somos nada, ni especialistas, ni científicos, ni nada, y operamos casi por intuición.
-Una vez, una noche en Tikal, me subí a una pirámide aislada y rodeada de oscuridad. Era como un gigantesco asteroide de piedra que todavía conservaba algo de luminosidad, que parecía irradiar luz y que “flotaba” encima de la selva, que a esa hora era como un manto de terciopelo negro. Acostado de espaldas en la cúspide de la pirámide, yo podía ver todas las estrellas que se movían allá arriba.Y cuando me asomaba hacia abajo podía ver el vacío. Estas pequeñas experiencias pasaron a formar parte de la película, que no tenían nada que ver con la investigación previa que había hecho.
-Yo siempre trato de hacer una investigación cuidadosa, incluso escribo un guión con estilo literario y todo. Pero cuando comienza la película avanzo solo. Sin el guión me perdería, pero a la hora de filmar uno empieza a explorar un camino a tientas. Es gratificante pero peligroso. Si uno respeta demasiado al guión el documental pierde vida, deja de palpitar la fuerza del tema y las imágenes se transforman en puras ilustraciones acartonadas. Al contrario, si te dejas arrastrar enteramente por la percepción puedes perderte enseguida.


¿Qué función tiene la música en tus documentales más recientes?


Me atrae mucho, asi como el sonido en general. Es importante la presencia de los ruidos, muchas veces son el background que va creando la atmósfera y alimentando el desarrollo dramático. La batalla de Chile no tiene música, pero hay una elección muy deliberada de los sonidos que hay detrás.
-Para la música converso con el compositor, le hago escuchar temas que creo que están en sintonía con la imagen, en fin, intercambiamos puntos de vista. Otras veces no le digo absolutamente nada.