
Conversaciones con Patricio Guzmán
Por Jorge Ruffinelli
En 1995: Revisión de un clásico
De cuándo y dónde viene el proyecto de reeditar la banda de sonido de La batalla de Chile?
-En muchos países existe una práctica común con los viejos documentales, que es "retocar" algunos pasajes del texto original. No se trata de cambiar el sentido básico de la obra, sino de reorganizar una parte de la voz en OFF.
-La Batalla de Chile se prestaba para hacer algunos cambios. Hay que recordar que, hace 25 años, cuando se hizo el montaje original, yo sentía una necesidad exagerada de explicar demasiadas cosas acerca de la situación chilena, que en aquel momento nadie conocía y que hoy día resultan superfluas
-Por lo tanto, en 1996 yo quité algunos párrafos completos, sin llenarlos con nada, con el propósito de aligerar la película y dejar que las imágenes hablaran por sí mismas, como ya ocurría en casi todo el filme.
-También cambié, en algunos casos solamente, las palabras burguesía e imperialismo y las reemplacé por clase media y gobierno norteamericano. Asimismo moderé el uso de la palabra fascismo y la reemplacé en ciertos momentos por extrema derecha.
¿Es sólo una cuestión estilística, o es también que ha cambiado el lenguaje, que ya no podemos seguir usando el lenguaje de los setentas?
Alan Rosenthal, Bill Nichols y otros teóricos del documental afirman, más o menos, que cada generación necesita establecer un nuevo lenguaje definitivo, pues el paso del tiempo modifica el tono del relato. Por ejemplo, narraciones que nos parecían neutrales en 1950 hoy día nos parecen recargadas y demasiado pedagógicas. El realismo de una generación parece un "artificio" a la siguiente.
Al mismo tiempo coincide con un desgaste de los términos, como imperialismo. Sin que deje de existir el imperialismo, el término ha perdido su carga semántica.
Lo que pasa es que en este filme los personajes hablan decenas de veces de imperialismo, de fascismo, de burguesía, etc. Si además de ello el narrador vuelve a machacar con su voz los mismos términos se produce, hoy día más que antes, un efecto de reiteración negativo.