“NOSTALGIA DE LA LUZ”
90 minutos (2005-2010)

SINOPSIS :

“Nostalgia de la Luz” es un film sobre la distancia entre el cielo y la tierra, entre la luz del cosmos y los seres humanos y las misteriosas idas y vueltas que se crean entre ellos. En Chile, a tres mil metros de altura, los astrónomos venidos de todo el mundo se reúnen en el desierto de Atacama para observar las estrellas. Aquí, la transparencia del cielo permite ver hasta los confines del universo. Abajo, la sequedad del suelo preserva los restos humanos intactos para siempre: momias, exploradores, mineros, indígenas y osamentas de los prisioneros políticos de la dictadura. Mientras los astrónomos buscan la vida extra terrestre, un grupo de mujeres remueve las piedras: busca a sus familiares.

PREMIOS:

SELECCION OFICIAL, Festival de Cannes 2010
MEJOR DOCUMENTAL EUROPEO, European Film Academy 2010
PREMIO DEL PUBLICO, Festival de Toronto 2010
PREMIO DEL PUBLICO, Festival de Biarritz 2010
PREMIO CINE DECOUVERTE, Festival de Bruselas 2010
PREMIO AGE D’OR, Festival de Bruselas 2010
MEJOR DOCUMENTAL, Festival de Abu Dhabi 2010
MENCION ESPECIAL DEL JURADO, Festival de Sheffield 2010
MENCION ESPECIAL DEL JURADO, Festival de Ronda 2010
INAUGURACION, Festival de Marsella 2010
INAUGURACION, Festival de Leipzig 2010

FICHA TECNICA REDUCIDA:

Guión y dirección: Patricio Guzmán.
Producción: Renate Sachse.
Fotografía y cámara: Katell Djian.
Sonido directo: Freddy González.
Música original: Miranda & Tobar.
Astro fotógrafo: Stéphane Guisard.
Ayudantes dirección: Cristóbal Vicente y Nicolás Lasnibat.
Montaje: Patricio Guzmán y Emmanuelle Joly.
Montaje de sonido y mezcla: Jean-Jacques Quinet.
Productora ejecutiva: Verónica Rosselot.
Supervisora de montaje: Ewa Lenkiewicz.
Supervisora de textos: Sonia Moyersoen
Distribución: Pyramide
Casa de producción: Atacama Productions
Soporte de rodaje: HDcam.
Soporte cine: 35 MM (1.85) dolby digital SRD 5.1
Soportes video: Hdcam estéreo y LTRT - Beta digital estéreo y LTRT

SELECCIÓN DE CRITICAS:

“He aquí ciertamente un documental que uno no ve todos los días. Una película que va más allá de lo que ustedes pueden imaginar. Y que, en un primer momento, les llevará a preguntarse ¿qué es lo que estamos haciendo aquí? (…) Y luego Patricio Guzmán nos hace entrar poco a poco en su visión del cosmos, en sus sueños, donde se mezclan pasado, presente y futuro, en sus preguntas sobre la vida y el destino humano. Aquí se cruzan la ciencia, la metafísica y la política”.

Pierre Fauré. Croix du Nord. 28 octubre 2010.

“Uno piensa forzosamente en la genial elipsis de 2001 una Odisea del Espacio donde un hueso lanzado por un hombre prehistórico se transformaba en una nave espacial algunos millones de años más tarde, pero la relación establecida por Kubrick se basaba en la evolución de la especie humana. En cambio en Guzmán se apoya sobre una intemporal y vertiginosa simultaneidad”.

Nicolas Azalbert. Cahiers du Cinéma. Noviembre 2010.

“El documentalista chileno que mira normalmente la vida de los hombres vuelve sus ojos sobre las huellas ínfimas que subsisten del pasado. El cruza las miradas de los astrónomos y las familias que buscan los fragmentos de sus seres queridos en la arena del desierto de Atacama”.

Thomas Sotinel. Le Monde Magazine. 30 octubre 2010.

“Patricio Guzmán, conocido por sus documentales sobre el Chile de Allende y la dictadura de Pinochet (1973-1988), propone una fascinante meditación sobre la memoria mezclando el tiempo del universo con la historia humana”. . .

Frank Tenaille. César. Octubre 2010.

“La emoción toma forma y se acumula por capas a medida que la película avanza. Uno no se da cuenta a donde el cineasta nos quiere llevar (…) pero cuando uno entra en la culminación de humanidad que Patricio Guzmán nos propone, el efecto es desgarrador. Un trueno emocional”.

Carlos Gómez. Journal du Dimanche. 24 octubre 2010.

“Polvo de estrellas de una parte, polvo de tierra por otra… Sobre este paralelo Patricio Guzmán construye un documental sorprendente y emocionante donde se forja la búsqueda de los orígenes. Y además es muy bello este desierto de Atacama cuando no está invadido por la prensa internacional ávida de los mineros sepultados”.

F.P. Le Canard Enchainé. 20 octubre 2010.

“Esta tierra de desolación está iluminada por la figura de una joven astrónoma criada por sus abuelos (…). Educada en el espíritu de sus padres ausentes ella se atribuye un defecto de fabricación que sus hijos afortunadamente no tienen. Un nota de esperanza, a la imagen de las estrellas, que mueren para dar nacimiento a otras galaxias. Los cuerpos celestes aspiran los cuerpos terrestres. Es el triunfo de la vida eterna”.

Didier Hemardinquer. L’Est Republicaine. 23 octubre 2010.

“Desde de su exilio, en 1973, Guzmán no deja de confrontar su país con su pasado. Nunca lo ha hecho antes con tal sensibilidad y elevación de alma como en este documental (…).”

Point.fr. François-Guillaume Lorrain. 30 octubre 2010.

“Metafísico y político, íntimo y colectivo, un documental hermoso e inclasificable sobre la dictadura de Pinochet por un cineasta chileno emblemático. Raúl Ruiz evocaba hace una semana la detención de su compatriota por los militares de Pinochet. Aquí está el último filme de este cineasta --poco conocido en Francia--, un ensayo-poema extraño y singular (…). Guzmán inventa el documental meditativo donde la belleza surge de una disposición de ideas, imágenes y sonidos absolutamente inclasificable”.

Les Inrockutibles. 26 octubre 2010.

“La calma de la película y la belleza de sus imágenes funcionan como un antídoto para desatar la emoción. Nostalgia de la luz permite también sin duda comprender mejor un acontecimiento reciente: el rescate de los mineros de San José, también en el desierto de Atacama. Como si detrás de esta historia de seres vivos, arrancados de las entrañas de la tierra y la teatralización exagerada de la solidaridad y la compasión delante de las cámaras de todo el mundo, saliera a flote la mala consciencia de los otros muertos sin sepultura.

René Solis. Liberation. 27 octubre 2010.

“La cabeza en las estrellas y los pies en la tierra, el filme de Patricio Guzmán reflexiona sobre la luz inicial para un indispensable trabajo sobre la memoria”.

C.V. Metro.

“El filme Nostalgia de la Luz del chileno Patricio Guzmán, co-producido por Francia, Alemania y Chile competirá por el premio al mejor documental de la Academia del Cine Europeo (EFA) frente a las escandinavas “Armadillo” y “Mienten Vuoro”.

EFE. 29 octubre 2010.

“Nostalgia de la luz suena como un homenaje al tiempo, a la astronomía, a la historia. Al cine. Apunta a estampar en las memorias una versión de la historia chilena que está ausente de los libros oficiales. Y deja un recuerdo de belleza que le impide desaparecer en la oscuridad”.

Dominique Martinez. Positif. Noviembre 2010.

“A través de testimonios conmovedores, Guzmán hace resonar la búsqueda celeste y las excavaciones desesperadas de las mujeres de las víctimas, proporcionando a la búsqueda de esas mujeres una dimensión cósmica. Su puesta en escena virtuosa sobrepone imágenes del cielo, del desierto y entrevistas. Logra a poner en igualdad el lugar del hombre en el universo y el deber de la memoria. Asombrosa reflexión política-poética, Nostalgia de la luz lleva el sol oscuro de una melancolía de la que ya no creíamos capaz el cine.

Gaël Golhen. Prémiere. Octubre 2010.

“Nostalgia de la luz de Patricio Guzmán nos ofrece un imponente tratado filosófico en el Toronto Internacional Film Festival. Patricio Guzmán, el cronista de siempre de su querido Chile y su destino trágico en las manos de Pinochet, vuelve a Toronto por primera vez en muchos años con un nuevo filme, Nostalgia de la luz. Lo he guardado para el final porque fue una sorpresa tan grande, una pieza maestra tan conmovedora. ¿Quién sabía que Guzmán era un aficionado a la astronomía durante toda su vida? Él viaja a los puntos más lejanos de Chile, al desierto seco donde se puede observar la mayor cantidad de estrellas, donde el cielo se siente más cerca que en ninguna otra parte: el desierto de Atacama, zona donde están los mas importantes observatorios del mundo. Cuando Guzmán empieza a relacionar astronomía con historia, comparando y contrastando sus funciones, empieza lentamente a alargar sus círculos de investigación. La sequedad del desierto también momifica los cuerpos. Historia, horror, el universo, la tierra debajo de nuestros pies, las galaxias por arriba. Micro y macro. Lo universal, lo particular. Obsesión y magia. Esto es un salto de Guzmán hacia un cine diferente: un tratado filosófico majestuoso para los ojos e inquietante para el espíritu. Sentada en la sala Bell Lightbox, frente a la pantalla radiante con las visiones de Atacama, me sentí cautivada. También lo estaban los espectadores a mi alrededor. ¡Ahh!…para tales momentos transcendentes existen los festivales de cine.”

Ruby Rich. “Toronto’s New Lightbox Offers Trascendence”. September 16 – 2010

NOSTALGIA DE LA LUZ : UNA OBRA MAESTRA DE SERENIDAD COSMICA
(Le Monde, texto integral)


Patricio Guzmán es uno de los principales cronistas cinematográficos de la historia contemporánea chilena. Se sabe a qué precio este trabajo se ha hecho posible : encarcelado por el régimen de Pinochet después del golpe de estado de 1973, finalmente puesto en libertad, eligió el exilio en París como su compatriota Raúl Ruiz (los dos nacidos en 1941), maestro de la ficción barroca. Guzmán por su parte no dejó de volver a su país por la vía del documental político, desde « La Batalla de Chile » (1979) hasta « Salvador Allende » (2004).

A la edad de 69 años él firma hoy con “Nostalgia de la Luz” una película totalmente inesperada, que da la vuelta al género para llevarlo mejor hacia las cumbres de la poesía. Este filme no es solamente la obra maestra de Guzmán, es uno de los más bellos ensayos cinematográficos que hemos vistos desde hace mucho tiempo. Su bordado, complejo, está tejido con la más grande simplicidad. Tres niveles se sobre impresionan : las consideraciones sobre la búsqueda astronómica, una arqueología de cimientos indianos y una memoria de la dictadura.

Un lugar reúne estas tres capas sensibles : el desierto de Atacama. Este lugar, conocido por ser el más árido y el menos propicio a la vida de nuestro planeta, “Nostalgia de la Luz” le transforma en un pedazo de tierra increíblemente fértil. Porque a la vez allí se encuentran el más grande observatorio astronómico del mundo, los vestigios extraordinariamente conservados de civilizaciones autóctonas y los cadáveres de los deportados políticos asesinados durante la dictadura en los campos vecinos, antes de ser diseminados en las arenas. Cada una de estas realidades induce un trabajo de prospección particular. El astrónomo escruta el cielo, el arqueólogo excava el suelo, las mujeres de los desaparecidos abren, desde hace 28 años sin cesar, las entrañas de la tierra.

El genio del filme, inspirado por el genio del lugar, consiste en poner esas búsquedas y los personajes que las encarnan, en relación. Gaspar el astrónomo, Lautaro el arqueólogo, las viudas Victoria y Violeta comparten la misma obsesión por los orígenes, que del Universo, que de la civilización, que del mal y de la muerte. La mirada en las estrellas o las manos en la arena, conocen la misma incertidumbre, el mismo sentimiento de relatividad y de precariedad, la misma porfía en buscar la luz en esta noche profunda que rodea la humanidad. Eso les transforma, para nosotros, en personajes preciosos y conmovedores.

A pesar de ello, “Nostalgia de la Luz” debe su éxito a un trabajo formal que llega más lejos que sus personajes : una ciencia insólita del montaje, una magia de la asociación entre las cosas y los seres, un arte de poner al día conexiones insospechadas. Momias y telescopios, bolitas de niños y galaxias, cielo y tinieblas, huellas del pasado y proyecciones del futuro, dolores infinitos y paz sideral entran aquí en la danza del espíritu poético que le sitúa, de alguna manera, entre “2001 Odisea del Espacio”, de Stanley Kubrick, y “El Sol del Membrillo”, de Víctor Erice.

El filme revela también las conexiones objetivas que existen, a través de otros personajes, entre esas realidades dispares. Este el caso de Luís, antiguo prisionero que tal vez sobrevivió gracias a la pasión por la astronomía que le inculcaron los sabios de la cárcel. También está el caso de Valentina, joven astrónoma, que saca de la observación del ciclo del Universo una razón suficiente para apreciar la vida, después de que sus dos padres han sido asesinados cuando ella era solamente una niña. Vemos la frágil imagen de esta joven huérfana que posa con su niño, la última belleza del filme : sacar de una tierra ingrata y de una historia inhumana, la fuerza de buscar todavía, es decir, de esperar todavía.

Patricio Guzmán ha necesitado 40 años de lucha paso a paso, de memoria viva y de sufrimiento íntimo, para finalizar esta obra de una serenidad cósmica, de una luminosa inteligencia, de una sensibilidad capaz de fundir las piedras. A tal nivel, que la película se transforma en algo más que una película. Un abrazo al género humano, un canto estelar para los muertos, una lección de vida. Silencio y respeto.

Jacques Mandelbaum. Le Monde. 26 de octubre 2010.