27) ENTREVISTA 3

Entrevista de Giannis Zoumboulakis

crítico de cine griego del periódico To Vilma
a Patricio Guzmán


Usted es uno de los primeros cineastas que han filmado en las calles una campaña electoral (la de Salvador Allende). ¿Según su opinión, cual es la diferencia principal entre una campaña política de aquella época y una de nuestros tiempos?

En Chile, en la última elección democrática del gobierno de la Unidad Popular, en marzo de 1973, seis meses antes del golpe de estado, los partidarios de Allende obtuvieron el 43.4% de los votos. Allende obtuvo este resultado extraordinario cuando en Chile no había azúcar, harina, aceite, tallarines, carne, arroz, no había gas para calentar la cocina, no había calefacción, sin transporte colectivo, sin materias primas, sin stock de repuestos, etcétera. Allende tuvo que hacer frente a un boicot salvaje de los grandes empresarios y un gran sector de la clase media. El 80% de la prensa escrita estaba contra su gobierno. El 70% de las radios criticaba su gestión. Sus adversarios le insultaban casi a diario y él no prohibió ningún medio de comunicación.  Pero toda la gente que apoyaba a Allende sabía lo que estaba pasando. Sabía quiénes escondían los alimentos. Sabía que los camioneros recibían 5 dólares diarios para dejar de trabajar. Sabía que Nixon y Kissinger eran los verdaderos responsables. Esta es la gran diferencia. Un pueblo movilizado sabe lo que está pasando  mientras una sociedad que no participa se deja engañar fácilmente. 

Salvador Allende desempeñó un papel importantísimo en su vida artística y personal. ¿Cual elemento de su personalidad impresionante guarda como “talismán”, para darle fuerza?

La mejor virtud de Allende fue su gran consecuencia. Todo lo que habló lo puso en práctica. Todo lo que prometió lo hizo. No hay contradicción entre sus palabras y sus actos. Seguir este ejemplo es muy difícil. Yo trato de hacerlo en la medida que puedo.

¿Hoy en día, hay un Salvador Allende?... ¿Si no, es posible “crear” uno? ¿Esto sería una utopía?

No sé con certeza si actualmente hay otros personajes parecidos a Salvador Allende en el mundo. En caso de haberlos tienen que ser muy pocos. Pero sin ninguna duda tiene que haberlos, tiene que haber gente como él, hombres y mujeres como él. En realidad una parte importante de la raza humana está basada en gente como ellos. Sus ilusiones han llegado hasta nosotros y nosotros vivimos gracias a ellas.  

Paulina García (nombrada mejor actriz por su participación en el film Gloria del reciente Festival de Berlín) me contó en nuestra entrevista que hace poco en Chile, cuando un oficial del gobierno decidió honrar a una persona directamente relacionada con la dictadura de Pinochet, la gente reaccionó y se lo impidió. Por una parte, la reacción de los ciudadanos es algo muy alentador, pero por otra parte, una decisión como esta, de por si, ¿qué más puede significar sino una gran desilusión para usted, un cineasta que ha dedicado su vida a defender la democracia a través de su obra?

El hecho de que en Chile haya personas que organicen homenajes a Augusto Pinochet y sus torturadores nos indica que todavía hay mucho trabajo por hacer. No me causa ninguna desilusión. Todo lo contrario. Esto quiere decir que aún tenemos que seguir haciendo películas contra la gente intolerante y a favor de la memoria histórica. En Chile hay un gigantesco movimiento estudiantil que combate la decadencia de la extrema derecha.

¿Como ve un cineasta como usted el hecho de que, después de tantas luchas y tantas películas sobre la idea y la defensa de la democracia, hoy en día partidos de la extrema derecha – como la Aurora Dorada en Grecia – engañan tan fácilmente a muchísima gente?. ¿Se desalienta usted por tales fenómenos?

El ascenso de la extrema derecha en Grecia y en cualquier otra parte renueva mis deseos de continuar luchando por la democracia y la tolerancia. No me causan ningún desaliento. Esto ya ha ocurrido en otros tiempos de crisis. La única forma de encarar este fenómeno es participando con más películas, más obras de teatro, más prensa libre, más radios combativas. La extrema derecha no tiene ninguna posibilidad de llegar al poder durablemente porque, además, carece de toda coherencia económica, entre muchas otras cosas.