UTOPIA DESARMADA

LA UTOPIA DESARMADA



                                                                                           PRIMERA PARTE: « AMERICA EN LLAMAS »


1. REVOLUCI0N ARMADA: CHE GUEVARA BAJA DE LA MONTAÑA.

La entrada triunfal de Fidel Castro en La Habana al frente de un puñado de barbudos inauguró --a comienzos de los años 60-- una ola revolucionaria que estremeció América Latina. La fiebre guerrillera se apoderó de nueve países, desde Guatemala hasta Argentina, donde centenares de combatientes se echaron al monte inspirados en el ejemplo cubano. Sin embargo, la CIA y los ejércitos locales iniciaron una feroz contrao- fensiva que acabó en poco tiempo con los rebeldes. Lo que parecía im- posible ocurrió: Ernesto Che Guevara --bandera de todo el movimiento-- fue capturado y asesinado en las montañas de Bolivia. A partir de ese momento la guerrilla se vino abajo. La revolución sólo se afianzó en Cuba.

2. REVOLUCION PACIFICA: ALLENDE Y NERUDA SE DAN LA MANO.


En 1970, sin disparar un solo tiro --en Chile-- las fuerzas de izquierda colocaron en el sillón presidencial a un socialista marxista de origen aristocrático: Salvador Allende. Mientras Pablo Neruda recibía el premio Nobel en Estocolmo, Allende nacionalizó las riquezas básicas y expropió algunos monopolios sin saltarse la constitución. Algo imperdonable para los EE. UU. y la poderosa clase alta chilena. La mayoría parlamentaria --controlada por la oposición-- bloqueó todas las leyes socialistas y la burguesía organizó una serie de huelgas salvajes que en dos años provocaron el colapso económico. En septiembre de 1973, el ejército dió un golpe bajo la tutela del Pentágono. Allende prefirió quitarse la vida antes que entregar el poder constitucional, mientras el palacio de gobierno era bombardeado. 

3. LA PEOR TRAGEDIA CONTINENTAL.


Brasil, Argentina, Bolivia y Uruguay hubo otros putchs similares. Habían fracasado los “focos guerrilleros” sostenidos por los cubanos y la “via pacífica” respaldada por los soviéticos. El fracaso era tan profundo y devastador que ambos bandos --en 1975-- se reunieron en La Habana para hacer las paces. ¿Era el momento de analizar los errores, buscar la reconciliación y empezar de nuevo?

4. FUEGO EN EL VOLCAN CENTROAMERICANO.


El “centro de gravedad” de la revolución se trasladó hacia el Caribe... Una nueva generación de combatientes apareció en Guatemala, El Salvador y Nicaragua... Pro-soviéticos, pro-cubanos y grupos no-marxistas acordaron desarrollar juntos el concepto de “guerra prolongada”. Se unieron para combatir gente tan dispar como: curas de pueblo, jefes sindicales, comunistas, obispos, comerciantes, católicos de base, estudiantes, teólogos, organizaciones de mujeres, empresarios, indígenas, negros y un gran número de jesuítas.  Con el apoyo logístico y las armas de Cuba, el “Frente Farabundo Martí” estuvo a punto de tomar el poder en El Salvador y el “Frente Sandinista” permaneció 10 años en el gobierno de Nicaragua. Por un breve instante, la revolución se hizo presente.

5. LA TRAICION DE LAS ARMAS.

En general --en aquellos años-- los cubanos eran los únicos en los cuales se podía confiar para hacer la revolución. Ellos conseguían las armas, en- trenaban a los combatientes, unificaban las distintas fracciones, aconsejaban sobre temas militares, tenían escuelas de cuadros y una red internacional de contactos. Los cubanos se entrometían porque creían honestamente que sabían más de revolución que los neófitos. Sin embargo, la mistificación por las armas reforzó la fiebre bélica que vivían los guerrilleros de El Salvador y Nicaragua, donde los EE. UU. financiaron dos terribles guerra civiles.  
Así, la revolución nicaraguence --modélica--, se vió arrastrada hacia un conflicto civil que casi desintegró al país. En El Salvador, las fuerzas rebeldes se convirtieron en un ejército popular en lugar de seguir siendo un movimiento político. Guatemala vivió la peor experiencia. Al no recibir ayuda de Cuba, los rebeldes no disponían de contactos ni logística para neutralizar la ofensiva feroz que el ejército lanzó en 1982 y que (casi) los aniquiló completamente.

6. EPILOGO.

Sin embargo, después de 30 años de alzamientos revolucionarios, la lucha armada continúa a pesar de todo. Hace poco apareció la primera guerrilla pos
comunista en México: el “Ejército Zapatista de Liberación Nacional”... ¿Quiénes son?... ¿De dónde salen?... ¿Quién les da las armas, si la Unión Soviética ya no existe y Cuba ya no tiene recursos para ayudar a nadie?

                                         


                                                                                    SEGUNDA PARTE: « AMERICA LIBERADA »


1. LOS INDIOS ABANDONAN LA JUNGLA.

De forma inesperada, en Enero de 1994, un grupo de guerrilleros mexicanos bajó de los montes selváticos y ocupó varios pueblos de Chiapas --en el sur del país-- para reclamar tierras y atención gubernamental. Los mexicanos se restregaron los ojos. ¿De dónde salía este nuevo ejército guerrillero?... ¿Qué querían?

2. LA MIRADA DE EMILIANO ZAPATA.

Querían tierras, médicos, trabajo, viviendas y escuelas --es decir-- casi lo mismo que pedía medio siglo antes Emiliano Zapata durante la Revolución mexicana de 1910. Emiliano Zapata había creado el primer movimiento de masas latinoamericano --junto con Pancho Villa--, imitado y ampliado algunos años más tarde por los futuros patriarcas del “populismo” mexicano.

3. EL SUEÑO POPULISTA.

En los años 30 y 40, las masas colocaron en el poder a varios caudillos populistas de fácil oratoria: Cárdenas en México, Vargas en Brasil, Perón en Argentina... Eran hombres carismáticos y teatrales, que nacionalizaron las riquezas básicas, expropiaron los monopolios extranjeros y realizaron ligeros cambios sin pasar por el traumático proceso de la revolución. En sus vibrantes discursos habían ideas nuevas, como “nación”, “soberanía”, “dignidad”, que tocaron una fibra muy profunda en la gente humilde. Asi echaron las bases del “reformismo” en América Latina.

4. LA CUADRATURA DEL CIRCULO: REFORMAR LA REVOLUCION.

Esta idea utópica  --el reformismo-- prevaleció mucho tiempo en varios países. Para la derecha más culta, el reformismo se convirtió en un cambio sin riesgo. Para la izquierda radical fue la “espectativa resignada de una especie de cambio”.

En los años 60 el reformismo se implantó en Jamaica, Venezuela y Costa Rica, donde fracasó rápidamente. Pero a partir de los años 80 apareció una segunda generación socialdemócrata, más renovada y radical, en Venezuela, Chile, México y especialmente en Brasil (donde hoy ocupa el poder). En realidad, la socialdemocracia se convirtió en un gran punto de encuentro para los reformistas a regañadientes y los realistas resignados. Con ella coquetearon
exguerrilleros, excomunistas y expopulistas, tal vez a causa de las dificultades de unos y otros.

5. EXPLOSION DE LAS BASES.

Pero a lo largo de estos años --mientras la clase política exploraba dis- tintas opciones--, Latinoamérica vivió su peor crisis económica y la explosión demográfica llegó a sumar 230 millones de pobres. La violencia y las luchas por un pedazo de terreno se multiplicaron en Sao Paulo, Río, Caracas, Bogotá, Guayaquil, Lima o México.
Millones de marginados se unieron alrededor del “Movimiento Urbano”, la “Teología de la Liberación” y el “Movimiento de Mujeres”.
Los habitantes de la periferia, es decir, los “colonos”, las mujeres, los in- dígenas, los negros, los desempleados, las familias sin casa, etc., se movi- lizaron de acuerdo a problemas concretos y nó según “objetivos de clase”. Eran principalmente pobres --no obreros, no campesinos-- que exigían soluciones específicas. Eran ajenos al poder y no tenían partido. Mientras los políticos luchaban por los votos, estos marginados no pensaban en el “poder” ni tenían responsabilidad electoral.
A este fenómeno se sumarían los estudiantes y los intelectuales. Durante treinta años --entre 1950 y 1980--, la población estudiantil latinoamericana aumentó quince veces... Millones de jóvenes de clase media baja pudieron acceder a la educación superior. Las universidades regionales se convirtieron en volcanes políticos. Surgieron “campus” gigantescos desde Brasil hasta Venezuela. Una juventud politizada, con nuevos códigos de vestimenta, de sexualidad y de cultura irrumpió en el seno de una sociedad conservadora (que hasta hoy día no sabe cómo reaccionar frente a ellos).

6. EPILOGO.

Mientras caía la Unión Soviética y se produjo la debacle del Este, los pobres de América Latina comenzaron a actuar por su cuenta. La miseria era un dato trágico pero también un estímulo dinámico para salir de la crisis. Ahora --sin bloques, sin guerra fría, sin utopías-- las fuerzas del cambio podrían encontrar un camino propio. Un camino que no existía desde la vieja revolución mexicana... El Subcomandante Marcos y su ejército de campesinos --a la sombra de Zapata-- representan una esperanza entre las muchas otras que hemos visto en estas dos horas de película.

                                                                                                             Según la obra de Jorge C. Castañeda
Un film de Patricio Guzmán
© Jorge G. Castañeda. Editorial Alfred A. Knopf, Inc.
New York, United States of America, 1993
© Patricio Guzmán Nº 1024-93, Madrid, España.