VIAJE HACIA EL CORAZON DE UNA MANZANA

VIAJE HACIA EL CORAZON DE UNA MANZANA


                En América Latina los bloques de
                                    casas que forman una ciudad se
                llaman “manzanas”. El rey Felipe II
mandó construir ciudades con
manzanas de 100 x 67 metros.

                Claudio Favier Orendain
                            (Ruinas de Utopía)

                


1. La manzana de Bahía.

En algunos lugares apartados del Brasil no hay ninguna ley. O mejor dicho hay otras leyes. La pobreza engendra barrios peligrosos y enigmáticos donde la policía ni las autoridades se atreven a entrar. En en nordeste hay zonas sagradas controladas por millones de personas que siguen a los dioses africanos, principalmente en Bahía. Aquí funcionan la mayoría de terreiros (o templos) de la religión afro brasileira.
Aquí uno puede presenciar ritos misteriosos que pueden durar toda la noche. Sin embargo, lo más notable ocurre detrás de las casas, donde los bloques de viviendas desaparecen y dejan paso a un trozo de selva, a veces muy amplio, habitado por incontables familias que conviven en el paleolítico moderno. Las chozas se extienden por un laberinto cubierto de arbustos. Las viejas llevan cántaros con agua en la cabeza y un enjambre de niños corre en todas direcciones. La ciudad se transforma en una “aldea” con antenas de televisión, techumbres de lata, estrechos senderos, alambradas, ropa tendida y perros de todos los tamaños.   
Más abajo las mujeres sacan agua y otras hacen cola para utilizar una máquina de coser. Hay niños que juegan con pedazos de plástico y se bañan en una charca que se desliza por la colina. Una pequeña hondonada sirve de cobertizo para las cabras.
A pesar de los hilos eléctricos que tienen algunos árboles sólo hay fogatas. No hay ninguna otra fuente de luz y en el suelo hay penumbra, hojas desprendidas y numerosas ranas. A lo lejos, se oyen todavía los tambores del rito africano mientras empieza a caer la lluvia.  
La ciudad se ha esfumado. No hay rastros de ella. Una realidad colectiva se apodera del corazón de la manzana, donde la gente habla otra lengua y se mueve con vivacidad. Todos parecen conocerse. No estamos en el “Brasil” sino en otro país sin nombre, lleno de actividad y murmullos desconocidos. Tal vez hemos remontado el tiempo, atravesado una frontera. Ahora estamos en una zona misteriosa que no figura en los mapas. Una zona sin fecha, sin lugar, sin nombre.

En este país los pobres son los amos y señores. No hay jerarquías ni autoridades. Los vecinos cavan las numerosas acequias para canalizar las lluvias torrenciales, levantan muros contra los aludes, pavimentan senderos, hacen pozos sépticos, cercas, bodegas y cobertizos; realizan tendidos ilegales de cables eléctricos, administran algunos “comercios” y son los jefes de las escuelas de samba.
El Candomblé --una religión de dioses justicieros-- no asusta a la gente que les acompaña. Al contrario, tiene reglas rigurosas aunque abiertas. Protege a todo el mundo, sin condenar a los hombres descarriados. Los tambores de sus ritos --que tranquilizan a la gente-- se oyen toda la noche. La destartalada colina de cabañas proyecta una increíble imagen de paz. Ya muy avanzada la noche, un asombroso orden se puede palpar en la manzana de Bahía.

2. La manzana de Lima.

Estamos en Lima, la capital del Perú
Es una ciudad desierta, donde la soledad ronda las manzanas.
La neblina del Pacífico borra los colores de las casas. Unas montañas encierran la ciudad, parecen dinosaurios. No hay dioses benignos en ninguna parte, ni en los barrios, ni las avenidas, ni en las plazas o mercados.
La metrópoli parece bombardeada recientemente. Hay fachadas sin revestimiento, hay puentes sin terminar y árboles caídos. Hay calles con cráteres que bloquean el paso de los vehículos. En ninguna parte hay zonas seguras. Falta alumbrado en grandes sectores. Falta agua. Falta transporte público. La neblina del cielo nunca se evapora.
Los edificios del Estado ofrecen un aspecto inacabado, con pocos cristales y sucios. Hay estatuas derribadas en algunos parques llenos de papeles y basura. Una legión de ciudadanos heroicos continúa moviéndose por pura inercia, viviendo del recuerdo, cuando el país funcionaba bien hace años atrás.
Sin embargo --hace poco-- en los alrededores surgieron unas ciudades de cartón, llamados “pueblos nuevos”, construídos en terrenos ilegales por cientos de miles de personas sin casa. Aparecieron sin que las autoridades pudieran darse cuenta y ahora forman otra capital paralela con otros dos millones de habitantes.
Tienen calles rectas y forman grandes cuadrángulos de plástico, papel y madera, que el clima seco del desierto no puede dañar. Aquí las manzanas han recuperado un orden que el resto del país no tiene. Un movimiento comunitario –autónomo, sin la ayuda de los partidos políticos tradionales--, levantó escuelas con la iniciativa de los vecinos y trajo maestros de las comarcas más próximas. Una asamblea permanente de voluntarios edificó guarderías infantiles, policlínicos, talleres femeninos, farmacias y casas de la cultura. Incluso disponen de un pequeño canal  de televisión.
Adentro de sus manzanas viven obreros que han cambiado de trabajo, campesinos que tuvieron que abandonar el campo, asi como indios que fueron obligados a dejar sus comunidades. Se trata de una masa de exiliados que intenta cambiar de identidad. Son “desarraigados” aunque son alegres, entusiastas y están edificando una cultura desconocida y todavía incierta.

3. La manzana de México.

En la ciudad de México todo es diferente. Aqui los marginales son amantes del bolero, el tequila y el fútbol. Muchísimos son respetuosos seguidores de la Vírgen de Guadalupe, o bien son apasionados por los tangos, el dominó, las cartas, la buena conversación, el tequila, la lucha libre, los melodramas televisivos, las fiestas católicas y las trompetas de los mariachis.
A estos sonidos modernos hay que añadir los tambores de los antiguos guerreros precolombinos. Cada día domingo surge de algunas manzanas el ruido atronador de miles de tambores de otra época. Esta música arcaica se toca a base de instrumentos naturales: trompas de caza hechas con caracoles marinos, cajas de troncos huecos y muchos tipos de cascabeles.  
Se trata de clubs de indios --es decir--, de gente que recuerda lo que fueron hace mucho tiempo; mexicanos que compran libros viejos donde aparecen ilustraciones de los antiguos guerreros y copia sus trajes. Se sienten parte del antiguo imperio mexicano. Recuperan su nobleza, sus gestos y bailes. Entre ellos hay grandes jefes espirituales.  
Con papel dorado, trozos de cuero, plumas, semillas, cada cual fabrica por sí mismo un traje azteca, compuestos de una majestuosa corona de plumas de pavo real, sandalias de cuero, hombreras y pectoral. 
Los mexicas --que en idioma nahuatl significa guerrero-- son modestos artesanos, vendedores, albañiles o gente sin oficio, que salen del barrio y cruzan la ciudad marchando para visitar los lugares sagrados.    
El movimiento mexica se apoya en la sabiduría de los más ancianos (shamanes de prestigio) quienes ocupan los puestos de mando y deciden las peregrinaciones principales. Imparten lecciones de moral, teología, arquitectura sagrada e historia precolombina. En el corazón de algunas manzanas ruinosas hay academias de danzantes. “Las plumas --dicen los maestros-- sirven para conectarse con el cosmos:  son antenas que permiten hablar con los dioses, mientras que las sandalias nos conectan con lo más profundo de la tierra”. Como ya se ha dicho, habitan la ciudad más grande del mundo y suman unas trecientas mil personas. Poseen orgullo, sabiduría popular y son los restos de una Amerindia que no ha muerto.


                                                                                                                     FIN



MIS OPINIONES SOBRE EL TEMA Y LA  REALIZACION

El tema

Desde la década de los años 40 en adelante, numerosos Estados latinoamericanos aplicaron muchas políticas modernas para combatir la pobreza. Durante bastante tiempo algunas autoridades trataron de solucionar el problema de la miseria y la explosión demográfica, a veces con verda- dero espírito constructivo.
Hoy día, sin embargo, el número de pobres es tan descomunal que se ha producido una parálisis completa:  un estupor por parte de los gobiernos y de los organismos. ¿Cómo incorporar a la sociedad a 230 millones de pobres? ¿De qué manera hacerlo?
Y por otra parte:  ¿cómo es posible que este enjambre de seres humanos pueda resistir, aguantar, seguir viviendo a pesar de todo?  ¿Cómo es po-sible que los pobres no hayan muerto ya de inanición?
Lo que está pasando es asombroso. La propia pobreza ha generado un sistema de continuidad de la vida. Ha nacido un sinnúmero de pequeñas organizaciones independientes, que desbordan a los gobiernos y buscan soluciones insólitas a base de trabajo colectivo, espíritu religioso y unidad de acción.
El tema principal es, pues, la aparición de una verdadera ciudad (una ciudad invisible) adentro de otra.
Es el nacimiento de un universo marginal que las autoridades subestiman, a pesar de su espíritu constructivo. Es el punto de partida de una “cultura” autónoma, autogestionaria, que desconfía del Estado y desbor-da a los políticos de turno. Es la primera vez que este movimiento surge en América Latina (en algunas ciudades asiáticas ya existe) y algunos intelectuales lo estudian (Jorge Castañeda, Carlos Monsiváis, etc.). Este universo tiene una gran importancia, pues parece ser un presagio de lo que mañana puede ocurrir en otros lugares del tercer mundo. 

La realización

Pero esta dimensión social o técnica apenas ocupará espacio dentro del film. Yo  quiero hacer básicamente  una aproximación sensorial hacia es- te mundo, mostrando de modo documental sus rincones y héroes, asi como fotografiar el espíritu y la imaginación que tiene la gente. Tampoco deseo realizar un film indirecto sobre la religiosidad popular, sino so- bre el conjunto del fenómeno de la marginalidad.
Es una película documental (color, super 16 MM) filmada en tres países de América Latina, con una duración de 60 a 90 minutos. Como he visitado los lugares y conozco algunos personajes, creo que podré realizar una filmación controlada. Los agentes narrativos son tres:  l) imágenes documentales, 2) narración en OFF y 3) algunas entrevistas.
A continuación, de modo resumido, expongo algunos personajes y lugares básicos:

BAHIA.
Barrio de Andorinhas en el norte de Bahía.
Casa de Doña Hilda, una de las más reputadas “madres de santo” (sacer-dotisas) de la ciudad, más sus peregrinos y grupos de tambores. La secuencia se desarrollará en su propio terreiro (lugar de culto) y sobre todo en la “manzana” que hay detrás de su vivienda, donde viven aproximadamente 87 familias negras capitaneadas por Antonio, un líder bahiano.

LIMA.
Escenario principal: Villa El Salvador y Villa San Martín de Porres, asi como secundariamente los barrios antiguos y periféricos de Lima. Algunos personajes importantes: Juan Cárdenas, María Rodríguez, asi como los seguidores de Antonio Aragón, Miguel Arcueta y Ana María Moyano.

MEXICO.
Los barrios más destacados son:  Chapala, Tizapán, Merced, Tacuba, Via-ducto, etc., asi como la gran pirámide de Tenayuca y la plaza El Zócalo. Los personajes básicos son Ameyaltzin Fuentes, Nacho Cortés y el fun- dador Felipe Aranda.

                                        


PG. Copyright Nº 3953-92. Madrid.