“LA BATALLA DE CHILE I-II-III”
272 minutos (1972-1979)

“La Batalla de Chile” es un documental histórico que en las décadas de los 70 y 80 fue distribuido en 35 países del mundo. No es un filme de archivo: es un documento filmado en el momento mismo de producirse los hechos. Su autor y director trabajó con un equipo en medio de los acontecimientos. El material virgen (película de l6 MM en blanco y negro) fue una contribución del documentalista francés Chris Marker y el montaje se realizó gracias a la colaboración del Instituto de Cinematografía Cubano (ICAIC). Jorge Müller Silva (el cámara del filme) fue secuestrado por la policía militar de Pinochet en noviembre de 1974. Hasta hoy se desconoce su paradero. Es uno de los 3.000 desaparecidos que todavía hay en Chile. “La Batalla de Chile” ha sido objeto de la censura en Chile y nunca ha sido emitida por la televisión pública.

SINOPSIS DE LA PRIMERA PARTE (“La Insurrección de la Burguesía”, 100’) :

Salvador Allende pone en marcha un programa de profundas transformaciones sociales y políticas. Desde el primer día la derecha organiza contra él una serie de huelgas salvajes mientras la Casa Blanca le asfixia económicamente. A pesar del boicot --en marzo de 1973-- los partidos que apoyan a Allende obtienen el 43,4 por ciento de los votos. La derecha comprende que los mecanismos legales ya no les sirven. De ahora en adelante su estrategia será la estrategia del golpe de estado. “La Batalla de Chile” es un fresco que muestra paso a paso estos hechos que conmovieron al mundo.

SINOPSIS DE LA SEGUNDA PARTE (“El golpe de Estado”, 90’):

Entre marzo y septiembre de 1973 la izquierda y derecha se enfrentan en la calle, en las fábricas, en los tribunales, en las universidades, en el parlamento y en los medios de comunicación. La situación se vuelve insostenible. Estados Unidos financia la huelga de los camioneros y fomenta el caos social. Allende trata de llegar a un acuerdo con las fuerzas de la Democracia Cristiana, sin conseguirlo. Las propias contradicciones de la izquierda aumentan la crisis. Los militares empiezan a conspirar en Valparaíso. Un amplio sector de la clase media apoya el boicot y la guerra civil. El ll de septiembre Pinochet bombardea el palacio de gobierno.

SINOPSIS DE LA TERCERA PARTE (“El Poder Popular”, 82’):

Al margen de los grandes acontecimientos que narran los filmes precedentes ocurren también otros fenómenos originales, a veces efímeros, incompletos, que recoge la tercera parte. Numerosos sectores de la población y en particular las capas populares que apoyan a Allende organizan y ponen en marcha una serie de acciones colectivas: almacenes comunitarios, cordones industriales, comités campesinos, etc., con la intención de neutralizar el caos y superar la crisis. Estas instituciones, en su mayoría espontáneas, representan un “estado” adentro del Estado.

FICHA TECNICA REDUCIDA:

Dirección, producción, guión: Patricio Guzmán.
Director de fotografía y cámara: Jorge Müller Silva.
Montaje: Pedro Chaskel.
Sonido directo: Bernardo Menz.
Casa de producción: Equipo Tercer Año (Patricio Guzmán).
Soporte de rodaje: 16 MM. Blanco y negro. Soporte definitivo: 35 MM (1.85), DVD y Beta Pal.

PREMIOS:

GRAND PRIX, Festival de Grenoble, Francia 1975. PREMIO DEL JURADO, Festival de Leipzig, Alemania 1976. GRAND PRIX, Festival de Grenoble, Francia 1976. GRAND PRIX, Festival de Bruselas, Bélgica 1977. GRAND PRIX, Festival de Benalmádena, España 1977. GRAND PRIX, Festival de La Habana, Cuba 1979.

SELECCIÓN DE CRITICAS:

“Ninguna de las nuevas películas de Hollywood, de conspiraciones y asesinatos, pueden estar a la altura del suspenso que logran crear estas imágenes”.

Judy Stone. San Francisco Chronicle, EEUU 1977.

“La Batalla de Chile” de Patricio Guzmán es un abrumador y admirable documental de un país que es lanzado al caos con la inevitabilidad de una tragedia griega”.

Kevin Thomas. Los Angeles Times, EEUU 1978.

“Un testimonio capital. A ver, para nunca olvidar”.

Nouvel Observateur, París 1977.

“Si en mi mano estuviera, yo declararía “La Batalla de Chile” película de “interés democrático” y obligaría a que se utilizara como material escolar”.

Manuel Vázquez Montalbán. Mundo Obrero, Madrid 1977.

“Más allá del análisis histórico y político, el film vale por la extraordinaria calidad humana de ciertos documentos inéditos. Es una película que se dirige primero a la reflexión, pero que nos llega a pleno corazón”.

Marcel Martin. Ecran, París 1977.

“Dos momentos extraordinarios de la segunda parte: fragmentos de antología, se podría decir (...). Bajo los sones de la marcha fúnebre, el funeral del edecán asesinado de Allende. La cámara escudriña los rostros. Un comentario incisivo nos invita a leer bajo esos rostros herméticos: el golpe final se prepara. Segundo momento histórico: la gigantesca manifestación del 4 de septiembre de 1973, una semana antes del golpe...”

Louis Marcorelles, Le Monde, París 1976.

“La Batalla de Chile: lo más impresionante visto en Cannes y un documental valiosísimo para la historia”.

Cambio 16. Madrid 1976.

“Este film es es la primera obra de arte de una nueva forma de analizar la política... Nos ofrece una lección de historia como nunca nos la ha ofrecido el cine... Aunque diversos cineastas muy conocidos están inscritos en la rúbrica del guión, como Pedro Chaskel, otro director chileno, Julio García Espinosa, director cubano, y Chris Marker, la obra, muy evidentemente, se debe a un solo hombre. No por motivos de procedencia, sino, tal vez, porque el trabajo de creación, de realización, de montaje, valen bien el de un Bresson o un Fellini”...

Louis Marcorelles. Le Monde, París 1975.

“Grandes films, raras veces llegan sin anunciarse, como “La Batalla de Chile”. Un documental en varias partes y con una duración de muchas horas, sobre los hechos que precedieron a la caída de Allende... ¿Cómo un equipo de 5 personas, algunos de ellos sin experiencia previa (...) pudo producir un trabajo de esta magnitud?... Patricio Guzmán ha dicho en una entrevista (...) que, durante las luchas callejeras, él podía anticipar lo que iba a ocurrir y que, situado detrás del operador, le decía cuando se adelantara, mostrara un sector, bajara la cámara y la subiera. Esto es, él estaba tan impregnado con las posibilidades de la situación que era como si estuviera dirigiendo la acción. Podía usar los métodos del cine de ficción que había estudiado en la escuela de Madrid a fines de los años 60...”

Pauline Kael, The New Yorker, 1978 EEUU.

“Sea cual sea la reacción que uno tenga frente a “La Batalla de Chile”, es indiscutiblemente un film épico”.

Vincent Camby, The New York Times, EEUU 1978.