EL DINOSAURIO VERDE

EL DINOSAURIO  VERDE



INTRODUCCION


Esta es una película sobre una ciudad horrible que no le importaba nada a nadie : Bilbao, en el norte de España.
La gente decía que era una ciudad fea, inhóspita, industrial, llena de humo de color negro. Lo poco que se ve desde la autopista no le atrajo nunca a nadie. 
¿Cómo era posible que todo esto pudiera cambiar --de un día para el otro-- a causa de la inauguración de un edificio insólito lleno de objetos de arte ? ¿Y que el mundo entero desee conocer este edificio?
Este fénonemo no me deja tranquilo. Tengo ganas de ir a Bilbao, entrar en el museo, hablar con la gente, filmarles y revelar su misterio.

UNA CATASTROFE URBANISTICA


Dormida entre las montañas y el humo del golfo de Vizcaya, Bilbao era una ciudad aplastada por los cerros, repleta de avenidas cortadas y callejones sin salida.
Parecía una ciudad de América Latina, sin planificación, que se expande en todas direcciones en medio de un paisaje irregular, barrido por el viento y el smog que provocan varios centenares de industrias. En el pasado, Bilbao también fue una ciudad particularmente castigada por la guerra civil y la represión franquista. Luego tuvo que seguir sufriendo otras catástrofes cuando por fín llegó la democracia.
Sus altos hornos (orgullo de la industria del país) tuvieron que ser desmantelados a causa de la “reconversión” industrial que planificó el gobierno de un presidente (Felipe González). También sus enormes astilleros fueron arrasados por el progreso. Miles de obreros metalúrgicos y portuarios tuvieron que jubilarse temprano o aprender nuevos oficios en plena soledad y apenas protegidos por el Estado.
Sin que la gente se diera cuenta de lo que estaba pasando, la ciudad se convirtió en un gran almacén de chatarra, lleno de andamios y estructuras metálicas inservibles, de dimensiones faraónicas y formas inquietantes. Los vascos y los españoles se pusieron de acuerdo y bautizaron a Bilbao como la “ciudad más horrible de la península ibérica”.

UNA TARDE DE VERANO


No se sabe cómo, un grupo de hombres descubrió una idea genial para revivir la ciudad: construir un gran museo de arte contemporáneo en medio de las ruinas y las chimeneas retorcidas de los altos hornos. ¿Hacer un museo en medio de estas ruinas ?... Una polémica increíble estalló en los bares, tabernas y plazas de Bilbao, donde los pintores y escultores fueron los primeros en oponerse a la idea de un “museo” de arte moderno. La idea cayó como una bomba. ¿Qué demonios era esto? ¿Gastar el presupuesto de toda la ciudad en un “museo”? ¿Qué significaba en el fondo esta iniciativa? ¿Despilfarrar millones de dólares en un sólo edificio, mientras decenas de  barrios viejos estaban a punto de desplomarse?... Tampoco se sabe cómo, la idea empezó a crecer y se convirtió en una verdadera obsesión por parte de algunas autoridades y la mirada incrédula de los ciudadanos.

EL DINOSAURO
    
Frank Davies (el más solitario de los arquitectos de California), llegó a la ciudad una fría mañana de invierno y estuvo varios días caminando delante de la chatarra húmeda y los restos oxidados. Sacó sus papeles y empezó a dibujar un enorme animal verde recostado junto al río. Era un bestia gigantesca, metálica y amenazante. Durante 25 meses, los habitantes de Bilbao vieron crecer este monstruo prehistórico de 53 metros de altura. Miles de hombres y decenas de grúas levantaron su cabeza, el cuerpo y sus extremidades. Al cabo de 600 días Franck Davies se sintió satisfecho.
 
CUATRO AÑOS MAS TARDE

Actualmente la ciudad recibe la cifra enorme de 900.000 forasteros que vienen a conocer el museo cada año. Estos visitantes han hecho realidad un sueño : la aparición de una “ciudadela del arte”. Cuatro barrios del entorno han sido totalmente embellecidos. Se calcula que de los 350.000  habitantes que tiene de Bilbao, cuatro personas han visitado cuatro veces el museo. La escuela de artes plásticas de la ciudad (antes cerrada) reabrió sus puertas. El comercio ha aumentó un 30% las ventas. Las vocaciones artísticas se multiplicaron por 20 en los liceos. Algunos restaurantes ofrecen “Paella Guggenheim” y una hermosa calle del puerto se llama “Frank Davies”.

La ciudad ha despertado de un largo sueño que duró cien años. Se puede palpar un sentimiento colectivo de satisfacción, de haber alcanzado la notoriedad. “Por fin salimos de un cráter”, se dicen. La gente se siente orgullosa y contenta de este “emblema nacional”. Además, el museo Guggenheim de Bilbao se convirtió en el edificio más original del final del siglo, considerado como una “obra maestra indiscutible” por los colegios de arquitectos de Estados Unidos, Japón y Alemania. Su creador ha sido galardonado hasta la fecha con siete premios. Por su parte, el gobierno vasco ha recibido medallas de la Unesco, las Naciones Unidas y la Comunidad Europea.

                                                                                                       FIN

@PG. Febrero de 1999.