MEXICAS (GUERREROS)

MEXICAS (Guerreros)


En tanto que permanezca el mundo
no acabará la fama y la gloria de
México Tenochtitlán
(Memorial de Culhuacán)

                


LA GRAN CIUDAD

México capital --una ciudad futurista y arcaica a la vez-- tiene la forma de una huella descomunal sobre la meseta Anáhuac, rodeada de montañas. Es una ciudad con 50 kilómetros de diámetro. Es la metrópoli más  extendidas del mundo. Existen grandes zonas de la ciudad que no han sido exploradas y son terra incógnita.
Las autoridades solamente pueden controlar los primeros treinta kilómetros. Después viene el misterio. No hay mapas definitivos. No existe un censo completo de los nuevos habitantes. Nadie sabe los nombres de los últimos barrios. Algunos cálculos se efectúan con helicóptero --desde el aire, tentativamente--, pues hay zonas que no tienen calles. Cinco mil personas llegan todos los días con la intención de quedarse.

LA GRAN RESERVA

Los mayoría de sus habitantes --sin embargo-- son personas alegres. Adoran la música de salsa, el dominó, los tangos, las naipes, la buena conversación, la lucha libre, los boleros, los melodramas televisivos, el fútbol, el tequila, las fiestas católicas y las trompetas de los mariachis.
Entre sus habitantes destacan los « mexicas », una tribu urbana que tiene 300 mil afiliados. Habitan una especie de “gran reserva” en los barrios periféricos de la ciudad. A estos barrios marginales de casas de cartón, madera y hojalata, los mexicanos les llaman “ciudades perdidas”, un nombre metafórico. 

CIUDAD GUERRERA

Los « mexicas » son una especie de asociación de indios --es decir--, son grupos jerarquizados de aficionados a la cultura indígena. Algunos son descendientes directos de los indígenas, pero también hay gente común y corriente que se disfraza de indio. Son mexicanos anónimos, que fabrican y usan unos trajes parecidos a los que tenían los antiguos aztecas del siglo XVI con sus penachos de plumas. Y además bailan. Son una especie de imitadores, de aficionados populares --y admiradores-- del antiguo imperio mexicano, y muchos de ellos, como ya se ha dicho, verdaderos descendientes directos de los aztecas. 

CIUDAD SANTUARIO

Algunos « mexicas » --que en lengua náhuatl significa “guerrero”-- bailan como pueden ; aprenden de los más viejos que generalmente son del campo. Muchos de ellos no son profesionales ni mucho menos. Son modestos albañiles, vendedores, artesanos, jornaleros o gente sin oficio, que en pequeños grupos salen de su barrio y cruzan la ciudad marchando para visitar los lugares sagrados. Uno de ellos es el Zócalo, la plaza más importante de la ciudad, donde están las ruinas de la vieja pirámide de Quetzalcóatl. No miran con buenos ojos al gobierno, a los funcionarios, al clero, al ejército, ni a ninguna otra forma de autoridad. No creen en la historia oficial, ni veneran a sus héroes ni padres de la patria. Sólo respetan a las figuras emblemáticas del antiguo imperio azteca.  

LOS MAESTROS

El movimiento « mexica » se apoya en la sabiduría de los más veteranos o en los shamanes de prestigio. Algunos de estos ancianos --el más joven tiene 85 años-- practican las ciencias y técnicas aztecas: cerámica, pintura, poesía, oratoria, coreografía, astronomía y filosofía. Los más conocidos imparten lecciones de moral, teología y arquitectura sagrada.

UN VIAJE HACIA ATRAS

Lo primero que hace un « mexica » es recuperar el antiguo código moral. No roba ni pide limosna. Ayuda al hermano en apuros. Comparte sus conocimientos con los otros. Procura no embriagarse demasiado. No consume drogas. Se comporta correctamente en público. Ayuda a la mujer en el trabajo. Inicia a sus hijos en la cultura indígena. Consulta sus decisiones principales con el jefe. Pide permiso para ausentarse de la ciudad. Debe pronunciar discursos en público. Estudia la lengua náhuatl… Para la mayoría son tareas muy duras, casi imposibles, pues hace mucho que han dejado de ser verdaderos aztecas. La mayoría se considera “de la capital”, desarraigados. La mayoría ha olvidado las tradiciones heredadas de sus padres y abuelos, recibidas en la aldea natal. Se trata, pues, de emprender un complicado viaje hacia atrás, de recordar poco a poco los fragmentos de una identidad borrada.

CIUDAD AEREA

El baile representa el punto máximo. Es la culminación final del anhelo de « ser mexica». Cuando un guerrero entra en el círculo de la danza se pone al borde de una experiencia única. Los ritmos envolventes le marcan. De modo gradual entra en un espacio de alucinación. “Los pies dejan de tener contacto con el suelo » –dicen ellos--. « Parece que el cuerpo se mueve solo ». « Se borra la vista ». « Uno no ve a los otros ». « Parece que la tierra está llena de aire »… En algunas ocasiones la danza se prolonga muchas horas, matizadas con pausas de relevo y meditación, donde los « mexicas » suelen alcanzar un estado de trance. “Siento que las plumas me tocan la cara ». « Caigo hacia atrás, en el espacio ». « Se nublan las casas ». « Me veo en otro tiempo ».
« Las plumas » --explican los maestros—« sirven para comunicarse con el cosmos ». « Son antenas que permiten el contacto con los dioses, mientras que las sandalias nos conectan con lo profundo de la tierra ».

CIUDAD IMAGINARIA

Podría decirse que los « mexicas » viajan en grupo hacia un pasado imaginario. Son indios anclados en un misticismo muy arcaico, ataviados para representar una pieza fantástica y, con ella, superar la miseria, el abandono y la derrota. Es un movimiento enigmático, sin raíces determinadas, con una fuerte nostalgia precolombina. No representan una etnia específica. No poseen jerarquías estables ni dinero. Son urbanos y pacifistas. Tienen algunos rasgos de los “hippies” del 60 y tambien de algunos grupos asiáticos. Habitan la ciudad más grande (30 millones de personas) y suman casi medio millón de almas. Viven repartidos en 75 barrios marginales. Poseen discresión, orgullo, sabiduría popular y una serenidad poco frecuente. ¿Quiénes son en realidad?


                                                                                                                     FIN



MIS OPINIONES SOBRE EL TEMA Y LA  REALIZACION

Desde la década de los años 30 en adelante, el estado mexicano aplicó numerosas políticas modernas para combatir la pobreza. Durante bastante tiempo algunas autoridades trataron de solucionar el problema de la miseria y la explosión demográfica con verdadero espírito constructivo.

Pero hoy día el número de pobres es tan descomunal que se ha producido una cierta parálisis o un verdadero estupor por parte de los gobiernos y organismos. ¿Cómo incorporar a la sociedad a estos millones de pobres? ¿De qué manera hacerlo? Y por otra parte: ¿cómo es posible que este enjambre de seres humanos pueda resistir, aguantar, seguir viviendo a pesar de todo? ¿Cómo es posible que los pobres no hayan muerto ya de inanición?

Lo que ocurre es asombroso. La pobreza genera un sistema de rescate de la vida. Un sinnúmero de pequeñas organizaciones independientes buscan soluciones a base de trabajo colectivo, espíritu religioso y unidad cultural. El tema principal es, pues, la aparición del fenómeno « Mexica », un movimiento espiritual que algunos temen, a pesar de su espíritu pacífico Es el punto de arranque de una actitud autónoma que desconfía del Estado y desborda a los políticos. Es la primera vez que este tipo de movimiento surge en América (hay otros en Asia) y algunos expertos los estudian. Se trata de un universo básico pues son el presagio de que otros grupos del mañana que aparecerán en otras áreas del tercer mundo.

Los barrios más destacados son:  Chapala, Tizapán, Merced, Tacuba, Via-ducto, Tasqueña, Pantitlán, Indios Verdes y Oceanía, asi como la gran pirámide de Tenayuca, plaza de las Tres Culturas, El Zócalo y la ciudadela de Teotihuacan.

Los personajes básicos para esta película son : Longino Fuentes, Nacho Cortés, Felipe Aranda, Gabriel Ortiz, Martín Rivera, Sonia González, Jorge Torres, Jaime Estrada, Carmen Tecolapa, Eva Cárdenas, Víctor Gutiérrez, Fernando Mancera, Felipe Villanueva, Armando Flores, Francisco Gómez y Fernando Martínez.



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